bidasoaldeko kazetariak

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Mirando a otro lado

Oihana Llorente

Por muy insólito que parezca, no pienso hablar ni de escrutinios ni de escaños. Me niego. Estoy más que harta de las elecciones. Esta vez he decidido enfocar mi pequeño foco a otro lado. A ese al que poca gente mira de frente y pasa desapercibido: la violencia que padecemos las mujeres por el mero hecho de serlo.

Poco se ha hablado de nosotras en esta pugna electoral que ha acaparado portadas y telediarios. Tan poco que ni siquiera las mujeres españolas han sido tomadas en consideración por la persona que presidirá su país durante los próximos cuatro años nada más hacerse con la victoria, y es que Mariano Rajoy sólo se dirigió a los españoles, que no a las españolas, con la intención de ser el presidente de todos, y no de todas.

Poco o nada me preocupa a mí su discurso. Pese a que hace una década que superé la mayoría de edad y esta sea la primera vez que se contabiliza mi opinión, no me siento ni me sentiré española. El problema que me preocupa es que por estos lares la cosa no está mucho mejor. De veintitrés diputados que pudimos elegir en Hego Euskal Herria, sólo tres escaños serán ocupados por mujeres. ¡Y eso que existe la obligación legal de implantar la paridad en las listas electorales!

Desde que se aprobó esta ley las mujeres colman los últimos puestos de las papeletas. Nunca he sido muy partidaria de atajar el problema con cuotas de participación o mujeres florero, ya que creo que el verdadero problema reside en no dar valor de estado al problema que padece la mitad de la población.

Mañana se celebrará, por decirlo de alguna manera, el día internacional contra la violencia hacia las mujeres. Un día en recuerdo de las activistas políticas dominicanas Mirabal, asesinadas en 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

Mientras que durante 364 días nos limitamos a sentir lástima por las mujeres que padecen esta lacra, ciudadanos e instituciones saldremos de la mano para denunciar esta violencia que convierte miles de hogares en cárceles de sufrimiento para mujeres. En un sólo día, sin embargo, no se arregla nada y menos con el simple hecho de colocarnos tras una pancarta. Mañana se volverá a exigir un sincero compromiso político para acabar con la violencia patriarcal y ya es hora de escuchar el sentir ciudadano.

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